Queso Camembert

Queso Camembert

El camembert es el más famoso de los quesos con moho blanco. Procede de los pastos ondulados de Normandía, y su origen se remonta a la Revolución Francesa. Junto a los grandes legados que dejó la Revolución Francesa a la humanidad, habría que nombrar también al camembert. Su creación se atribuye a Marie Harel, una granjera del pueblo de Camembert, en Normandía, que lo elaboraba para el consumo familiar. Durante la época del terror, acogió a un sacerdote perseguido de la región de Brie, quien, en agradecimiento, le enseñó cómo mejorar la receta. Sin embargo, para la fama y extensión del Camembert por todo el mundo se aliaron otros factores: la construcción en 1962 de la línea de tren entre Alençon, en Normandía, y París; la introducción en 1890 de su característico envase de madera para que los quesos pudieran viajar sin estropearse, y el descubrimiento, en 1920, del procedimiento para aislar e introducir en los cuartos de maduración el moho Penicillium blanco, con lo cual, la corteza antes azulada pasó a ser blanca

El camembert de Normandía se elabora con leche no pasteurizada. La cuajada se pasa a moldes perforados y se pone a escurrir en un ambiente húmedo. Cuando el queso ha reposado toda una noche, se extrae y se dejan madurar durante 1 mes. El exceso de humedad favorece el desarrollo en la superficie del moho Penicillium blanco, que otorga al queso su aspecto, textura y sabor característicos. Un buen camembert ha de tener una pasta de color amarillo pálido, bien lisa y cremosa pero consistente. Al presionarlo con los dedos, el queso ha de ceder ligeramente. Su aroma y sabor, más intensos con el paso del tiempo, recuerdan a frutas y champiñones frescos.

  • Origen: Normandía.
  • Leche: vaca.
  • Presentación: redondo, 250 g.
  • Descripción: corteza fina recubierta de moho blanco; pasta blanda de color amarillo claro, lisa y untuosa.
  • Tipo: queso de corteza blanda y blanca, tradicional AOC.
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Curiosidad:

Se cuenta que Marie Paynel, hija de Marie Harel, entregó a Napoleón III un camembert. El emperador quedó tan entusiasmado que hizo que le llevaran con asiduidad este queso al Palacio de las Tullerías.