La ciudad de Almería con su gastronomía y su clima agradable ha inspirado a muchos. Uno de ellos fue Rodolfo Lussnigg, un diplomático y empresario turístico austriaco que en 1909 compró el Hotel Simón de Almería, en el actual Paseo de Almería, fijando su residencia en esta ciudad.
Hotel Simon Almería

Hotel Simon, Almería

 

Lussnigg hizo importantes labores de difusión turística de la Costa de Almería. Él es quien inventó la denominación “Costa del Sol” para referirse a la costa almeriense. Suyo es también el lema “Almería, la ciudad donde el sol pasa el invierno, debido a sus agradables inviernos suaves, que se complementan con unos veranos no muy calurosos: la temperatura media son 20°.

Así, aunque con este clima agradable, por desgracia la vetusta Almería se ha olvidado a lo largo de muchos años. Han sido otras provincias las que han gozado de mayor afluencia de viajeros. Por ello, se han perdido una de las mayores joyas visuales y gastronómicas del patrimonio andaluz.

Y eso que Almería, una ciudad de alcazabas y fortalezas fue el principal puerto de Al-Ándalus. Pero también la cuna del caldo de pimentón, la sopa moruna, el ajopollo o la milhoja alpujarreña.

Alcazaba de Almería

La Alcazaba de Almería

El encanto de oriente

Es lo que podemos encontrar cuando recorremos las calles de la cuidad. Así, al instante, nos saltan a la vista edificios remarcables que la cultura de la antigua Al-Ándalus diseminó por la ciudad.

Por ejemplo, la Alcazaba de eleva majestuosa para atestiguar parte de la historia almeriense, de cuando ésta era un reino taifa. Dentro se puede contemplar un importante yacimiento arqueológico. Para complementar la fortificación, se levantaron y se pueden contemplar hoy las Murallas del Cerro de San Cristóbal. Primero descienden hacia el norte a través del barranco de La Hoya y luego ascienden hasta este cerro. Todo un espectáculo arquitectónico. También árabes son los Aljibes de Jairán.

Calles y plazas preciosas

Ya cristianos y de los siglos XV en adelante, se pueden visitar multitud de iglesias y bellos conventos, además parques calles y plazas preciosas. Así, visitas recomendadas son la Iglesia de San Juan Evangelista o la de Santiago. Pero de obligación será adentrarse bajo las puertas de la Catedral de la Encarnación, cuyas obras duraron tres siglos, desde el XVI hasta el XVII.

Los siglos XIX y XX también dejaron edificios como la Plaza de Toros o el Círculo Mercantil.

Las mil y una tapas

Aunque se ve en parte influenciada por la alpujarra granadina y por la cocina murciana, la gastronomía almeriense no es por ello inferior a la de sus hermanas andaluzas. Tiene también sus propios platos y preparaciones de renombre. Además de sus costumbres únicas que recrean el influjo de los siglos de arabia.

Pimentón almería

El pimentón es un ingrediente habitual en la cocina almeriense.


Tanto es así que, si hay algo que caracteriza diametralmente a la cocina almeriense es su imaginación y su originalidad. Dos ingredientes colman todas las recetas dándoles un sabor inconfundible: el pimiento y el pimentón. Son los dos pilares sobre los que se asienta toda la cocina de la provincia, tanto tradicional como innovadora.

Almería también es fresca, es natural, es “sin colorantes ni conservantes”. Al tener puertos y playas en el umbral de su puerta pero también cerca la sierra, ha sabido combinar con galantería los productos de ambos mundos. No obstante, si hubiera que destacar alguno, se debe abogar por su fresquísimo pescado y mariscos recién sacados del litoral. Envidiará cualquier viajero del interior, pero también de otras costas. El mero, la boga, el jurel o almejas, mejillones o jibia se pueden encontrar en los puertos de Garrucha, Carbonera y Roquetas, que proveen la ciudad. No deben dejar de visitarse para deleitarnos comprando alguna pieza fresca y ser nosotros nuestros propios chefs.

Migas de sémola Almería

Migas de sémola, Almería


Entre los platos ancestrales de la provincia, se alzan manjares como las “migas” –a diferencia de en otros lugares, aquí se preparan con harina de sémola de trigo duro. O los gurullos, un potaje hecho a base de carne de caza, como conejos o perdices. Y los dulces tradicionales caseros también pueblan su mesa, siendo muy comunes en Semana Santa los borrachillos o los papaviejos, y en Navidad sus turrones y alfajores.

Casa Puga, Almería

Casa Puga, Almería


En sus mesas, la tapa es una tradición inmortal. Es una de las pocas provincias, por no decir la única junto con Granada, donde se sirve en la mayoría de sus establecimientos gratuitamente al pedir alguna bebida como la cerveza o el vino. Las tapas por excelencia son el pescado frito, los caracoles, el chérigan (pan tostado con alioli y cualquier otro ingrediente), el tabernero (variante del pisto), los gurullos, las migas, las patatas bravas. Almería proclama que es la provincia de origen de este platillo típico de todo el estado. Además la fritada de Sufli, la sopa negra, la sopa de ajo almeriense, etc.

Las zonas de tapeo de Almería

Pero, ¿en qué locales podemos degustar estas maravillas culinarias? Las zonas predilectas de la ciudad son las marítimas, como el Puerto Pesquero o el Paseo Marítimo. Luego están las céntricas, como las que circundan la Calle Real y la Catedral. Además, las plazas de Flores, San Pedro y Virgen del Mar contienen barecillos y restaurantes de calidad sublime. Por último, la Rambla de Almería tampoco dejará indiferente a nadie con sus locales. En los barrios de la Pescadería y El Alquilán la tapa es toda una institución. En todos estos barrios, cualquier local al que optemos entrar estará cargado de sorpresas y joyas muy sabrosas dentro de su cocina.

Barcos playa Almería

La Costa del Sol

Sus costas superan la centena de kilómetros. Un río dorado que compite en extensión, belleza y arrojo con el propio Mediterráneo y que se mezclan en un contraste de insuperable belleza. Estas playas de arena fina y suave, a veces llanas y a veces con calas, se dividen en cuatro zonas: Poniente, Bahía de Almería, Cabo de Gata y Levante.

El Cabo de Gata-Níjar es la más virgen y menos explotada, de pequeños pueblos pesqueros de gran tradición y hundidos aún en el pasado. Además cuenta con un Parque Natural que no dejará indiferente a ningún turista aventurero por su flora y fauna salvajes e irrepetibles en Andalucía. Poniente es más turístico y la pueblan un sinnúmero de banderas azules y servicios. El Levante se parece en gran medida al poniente, aunque está mas explotado. Las calas y crestas son una constante; la Bahía de Almería se encuentran en el municipio de Almería y es un destino fantástico para el que quiera tener la capital cerca.

¿Y para comer?

En una tierra tan variada, no podía también faltar también una dieta fecunda en platos y productos. Además, tras tantas visitas a los maravillosos enclaves que hemos mencionado, el intrépido viajero que pasee por las crestas, costas o desiertos almeriense no pensará sino en refrescar su lengua y saciar su paladar con algún manjar exquisito.

El vino almeriense

Una de las bebidas más queridas de la provincia es el vino, y aunque la producción no es tan abundante como en otras comarcas y regiones de España, en Almería también se producen algunos de calidad. Los pueblos de Laujar, Andarax, Ohanes, Fondón, Albolodoy y Berja son los principales centros recolectores y exportadores de vino, y caldos con Denominación de Calidad como “Vinos de la Tierra” son el Láujar Alpujarra, el Ribera del Andarax y el Desierto Almería.

La huerta de Almería

Pero no todo en Almería es pescado y desierto, también la huerta almeriense da muchos frutos y gracias a su calidad, las preparaciones en puchero son abundantes. Gracias a sus ajos, muy famosos y de gran calidad, además de sus pimientos sabrosísimos, son muy comunes recetas como el caldo de pimentón o la sopa morina; las patatas también recogen preparaciones como en ajopollo o la “tabirnas colorás” (un guiso de patatas con pimientos rojos, decolla y ajos). El arroz también es un producto estrella y la influencia murciana ha llevado a que el arroz a banda sea un plato muy popular. Por último, las uvas son muy ricas y consumir pasas para picar o para preparar platos es muy común.

Pollo al ajillo

Pollo al ajillo

Especialidades de la carne

La carne también tiene su representación y el choto al ajillo se alza como un plato comunal de la provincia. Tradicional es la preparación en Almería “al ajillo”, con una salsa de pimiento seco, ajo, pan y almendras, pero también al modo de “la fritá”, un pisto de carnes de conejo y cerdo. Además, la carne de caza es muy apreciada y platos con conejos, liebres o perdices se convierten en verdaderas especialidades. Por ejemplo, las perdices con gurullos no se puede dejar escapar ni la berza tampoco, un guiso con col blanca y carne de matanza, pero mucho menos la olla de hinojos.

Arroz a banda

Arroz a banda

El pescado omnipresente

Pero claro, no podemos dejar de hablar del pescado, y típicos de la costa almeriense son el rape, la caballe, el salmonete, el pulpo… Mariscos, la jibia y el gambón rojo o los galanes son manjares irrepetibles.

Dulces inigualables

Y para rematar la faena, ¿qué mejor que un dulce? Los bollos de panizo, las tortas de chicharrones o la leche frita son inigualables. Pero si alcanzamos a probar unos bizcochos de dátiles o unos soplillos, creeremos que hemos alcanzado el Paraíso en la Tierra. Además, en esta tierra existe verdadera veneración hacia el merengue, y ejemplos riquísimos son los suspiros. También caben destacar las anamarías.