Este chile, de nombre inconfundiblemente azteca, no es en realidad una variedad botánica especial. En realidad se obtiene a partir del famoso chile jalapeño; ahora bien, su sabor es diferente al de éste, ya que el chipotle se prepara de una forma especial.

El nombre del chipotle significa “chile ahumado”, ya que se trata de una conserva. Se suele elaborar desecando y sazonando chiles jalapeños. Una vez realizado este proceso, que confiere al chipotle su sabor único, se puede consumir fresco o utilizarse para elaborar conservas. En los lugares donde se tiene la suerte de poder consumir chipotle fresco se podrá disfrutar, entre otras cosas, de su jugo, apreciadísimo por los gourmets del picante.

La fácil conservación de este producto sazonado, tan importante antes de la invención de los frigoríficos modernos, probablemente ha influido en su popularidad: el chipotle forma parte de muchas famosas recetas mexicanas. Entre ellas, por ejemplo, se pueden citar el pollo al chipotle, las tortas Baja California y salsas para acompañar asados.

Receta: Pollo con chipotle

Ingredientes:

  • 400 gr. de pechuga de pollo
  • 200 gr. de nata líquida
  • 3 chipotles
  • 1 diente de ajo
  • 30 gr. de cebola
  • 150 ml. de caldo de pollo
  • Sal
  • Aceite de oliva o mantequilla (para freír)

 

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Preparación:

  1. Cortar la pechuga en filetes finos y trocear los filetes en tiras alargadas (“fajitas”). Untar con aceite el fondo de una sartén o una plancha, calentar a fuego moderado y freír las fajitas hasta que estén casi hechas: deben perder el color rosa, pero quedar todavía tiernas y sin dorarse. Retirar las fajitas del fuego, dejar que se escurra el exceso de aceite y reservar.
  2. Pelar el ajo, partirlo por la mitad y eliminar el tallo verde de su interior, para que la receta sea más digestiva. Limpiar los chipotles, eliminar el rabito y picarlos. Si se desea un sabor más intenso, se les puede despojar también de las semillas.
  3. Picar la cebolla y mezclarla con el ajo, los chipotles y la nata líquida. Mezclar bien estos ingredientes con la batidora eléctrica hasta obtener una salsa homogénea.
  4. Untar con un poco de aceite o mantequilla el fondo de una sartén antiadherente honda (o un cazo). Agregar la salsa y dejarla hervir a fuego lento, removiendo frecuentemente, hasta que comience a reducirse y a espesarse un poco.
  5. Agregar las fajitas a la salsa. Tapar el cazo y dejar hervir a fuego muy suave, removiendo de vez en cuando, hasta que la salsa se reduzca y quede espesa y cremosa. Condimentar con sal al gusto unos minutos antes de retirar del fuego.