Origen: Casar, en Cáceres

Leche: oveja

Presentación: cilindro plano, en forma de torta, de aproximadamente 1 kg

Descripción: corteza fina, semidura, con las marcas de los cañizos y del cincho de esparto; pasta entre blanca y amarilla, muy cremosa, que puede derramarse a través de las grietas de la corteza

Tipo: queso de pasta blanda y corteza lisa, tradicional

DOP

Estos quesos se consideraban anteriormente errores de elaboración y eran poco apreciados, puesto que carecían de una de las principales virtudes del queso, su larga duración.

La causa de que un queso se convierta en torta sigue siendo un misterio. Unos lo atribuyen a la leche, otros a las condiciones climatológicas y a los pastos, y hay quien lo considera fruto del azar. Lo cierto es que los antiguos pastores observaban que algunas veces, al elaborar el queso, la pasta interior no se endurecía, sino que se mantenía semilíquida y la pieza se hundía. A estos quesos se les denominaba atortaos, porque recordaban más a las tortas de harina que a los quesos. Se tomaban por fallos en la elaboración, y habían de quedar para el consumo de la familia del pastor.

Las cosas han cambiado y hoy estas tortas están consideradas un alimento exquisito. Su elaboración es exclusivamente artesanal y muy similar a la de las tortas de la Serena, pero en este caso se emplea leche cruda de oveja, más proteica, menos grasa y menos ácida. La leche se cuaja con cardo silvestre y la cuajada se rompe a mano para obtener un grano muy pequeño, casi una papilla. Tras reposar, la cuajada se decanta en los moldes tradicionales, el cincho de esparto, que da forma al queso y marca sus bordes. Después de salarlo, el queso se deposita sobre un sardo o cama de escobas, que también deja su dibujo. Empieza entonces un largo proceso de maduración.

Para degustar la torta del Casar, los cocineros recomiendan abrirla igual que si se quitara la tapa de un pote: cortar la parte superior con un cuchillo de punta roma, procurando no romper la corteza y dejando al descubierto la crema, de gusto intenso y desarrollado; y al finalizar volver a tapar. Una vez abierto el queso, se recomienda consumirlo antes de 20 días: pasado ese tiempo, irá perdiendo su textura cremosa.

La torta del Casar es ideal como aperitivo o en tapas, untada sobre pan y tostadas. Se emplea frecuentemente para elaborar salsas y en la repostería de tradición judía y morisca.

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