El final del verano suele ser también el final de la temporada de un buen número de frutas que nos han permitido soportar mejor los días más calurosos, como el melón, la sandía, las ciruelas o los albaricoques. De los puestos de los mercados desaparecen también casi todas las variedades de melocotones. Pero, por suerte, no todas. Y es que octubre, como para aliviarnos de la nostalgia del verano, llega el delicioso melocotón de Calanda.

Su gran tamaño, su sabor dulce y su textura carnosa, debe gran parte de su éxito al embolsado a mano, que conserva su calidad, lo protege de enfermedades y plagas y hace que podamos disfrutarlo hasta entrado el otoño.

Una caja de melocotones de Calanda

Una caja de melocotones de Calanda

El melocotón de Calanda se cultiva en la zona suroriental de la depresión del Ebro, entre las provincias de Teruel y Zaragoza, en la región conocida como Bajo Aragón. Seguramente llegó aquí durante la Edad Media, cuando fue introducido por los árabes desde Oriente. Y el melocotón se adaptó bien a esta tierra árida, de escasa lluvia y temperaturas extremas, azotada por el viento del cierzo. Sin embargo, las primeras referencias escritas datan del siglo XIX, cuando se exportaron orejones a la Exposición Universal de París de 1867 de Napoleón III. Parece que los antiguos productores ya se lanzaron a conquistar el mercado internacional.

En 1950 un agricultor de la zona, Eloy Crespo, siguiendo el consejo de un colega valenciano, decide introducir cada pieza de melocotón en el árbol en una bolsa de parafinado antes de que madure, para protegerla del viento, las lluvias, las caídas y los ataques de las plagas, las moscas y los pájaros. De esta manera, se evita cualquier tratamiento posterior hasta que el fruto es recolectado al menos nueve semanas después.

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logo-melocoton-calandaLa idea resultó todo un éxito: el melocotón conserva una calidad excelente, y además permanece en el mercado mucho más tarde de la época habitual de sus competidores. Como resultado, en las dos siguientes décadas, el cultivo experimentó una enorme expansión, y la superficie cultivada llegó a las 3.000 hectáreas. En la actualidad, debido fundamentalmente a los costes de explotación, la superficie ha descendido a unas 2.300 hectáreas, pero aún así, la producción sigue siendo importante y en los últimos años ha alcanzado los 5 millones de kilos, que se venden sobre todo en el territorio nacional.

Ternasco con melocoton de Calanda

Ternasco con melocotón de Calanda

Los melocotones amparados por el Consejo Regulador corresponden a la especie Prunus persica procedentes de la variedad población autóctona “amarillo tardío” y sus clones seleccionados Jesca, Evaisa y Calante. Los frutos, que se recolectan en los meses de septiembre y octubre, son grandes, de color amarillo, entre el crema y amarillo pajizo, de aroma delicado y sabor dulce, consistentes y carnosos.

Para distinguir el Melocotón de Calanda con DOP de otras variedades, hay que buscar la etiqueta negra numerada que lo identifica; además, algunas piezas se presentan en la caja con una bolsa negra de diseño, registrada exclusivamente para este producto.