La industria alimentaria es una gran aficionada a los aceites hidrogenados, ya que son una fuente muy barata de ácidos grasos. Porque el gran problema que tienen es que estos aceites no les sirven en forma líquida. Así que han encontrado una solución para crear una grasa dura a partir de los aceites vegetales.

Este proceso se llama hidrogenación. Mediante este procedimiento las grasas no saturadas se convierten en grasas saturadas. Un problema de este método es que se forman ácidos grasos trans, que son muy perjudiciales para la salud. Para este proceso se utilizan, sobre todo, aceite de girasol y aceite de soja. La hidrogenación es la unión química de hidrógeno con aceite líquido que tiene como resultado una grasa más dura, pero también poco saludables.

Además cuanto mayor sea la temperatura durante el proceso de hidrogenación, más ácidos grasos trans se forman. También se utiliza en este proceso el níquel como catalizador. Un catalizador es una sustancia que acelera o ralentiza una reacción particular sin que se consuma ella misma. El aceite prensado (prensado en frío / virgen extra) contiene muchos nutrientes y antioxidantes que protegen el cuerpo contra los radicales libres que dañan las células. Pero debido al calentamiento y la transformación química del aceite se pierden estas sustancias tan beneficiosas.

La extracción de aceite orgánico de semillas se hace mediante el prensado en frío, mientras que en los llamados aceites de supermercados se suele trabajar con disolventes para sacar aún más aceite de las semillas. ¡Que esto no beneficia la salud es evidente!. Debido a que en el prensado frío el rendimiento en el aceite es más bajo que en los procesos químicos, este aceite también es más caro, pero a cambio contiene muchas sustancias útiles. Este aceite de prensado en frío es particularmente bueno para para tomar en crudo sobre ensaladas, para aderezar pescado, carne y verduras. 

Mantequilla sobre blanco

En la industria alimentaria se ha sustituido la mantequilla por grasas hidrogenadas.

Como las grasas trans no se mencionan en los envases de los productos, no tenemos ni idea de la cantidad de ácidos grasos dañinos que ingerimos cada día. Cualquier producto industrial que contiene grasa vegetal hidrogenada se puede considerar sospechoso. En el pasado, para hacer galletas, pasteles,  croisanes y muchos otros productos de pastelería pero a parte que era mucho más cara, también fue visto como un ingrediente que engordaba y se sustituyó por el aceite hidrogenado de forma masiva con la consecuencia de que contiene ácidos grasos trans. Este proceso de hidrogenación se realiza, en particular, en la fabricación de margarinas.

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Así que desde aquí os recomendamos que miréis los ingredientes y huyáis sobretodo de las grasas hidrogenadas. Es un paso más para cuidar nuestra salud.