En esta comunidad autónoma existen unas rutas del vino que permitirán al viajero conocer no solo los caldos castellanoleoneses, sino también su gastronomía, su arquitectura, su paisaje y, por supuesto, a sus gentes. Las más conocidas son la de Ribera del Duero, la del Bierzo y la de Rueda, Toro y Arribes de Duero.

La Ruta Ribera del Duero nos permitirá conocer, siguiendo el curso del río, toda la zona vitivinícola que va desde Soria a Valladolid, pasando por Burgos. Vino, historia y cultura se entrelazan para ofrecernos un paisaje como pocos cuyos orígenes vitivinícolas se remontan a hace más de dos mil años. Prueba de ello es el mosaico de la misma antigüedad hallado durante la vendimia del año 1972 en el pueblo burgalés de Baños de Valdearados; tiene más de 60 m2 y en él el protagonista no es otro que Baco, dios romano del vino. Se trata de la primera referencia al tradicional caldo en nuestro país.

La DO Ribera del Duero, de reconocida fama y proyección internacional, comprende los vinos que se producen en esta zona. Destacables son los municipios de Peñafiel y Aranda de Duero por la importancia que tuvieron en la expansión y consolidación del cultivo de la vid y la producción vinícola, algo que ocurrió entre los siglos xi y xii. Poco a poco esta actividad se convirtió en el motor económico de la zona, lo que hizo proliferar muchas más bodegas con el correr del tiempo, a pesar de los diversos altibajos que ha sufrido la industria a lo largo de la historia. Además de las localidades citadas, esta denominación de origen comprende también Quintanilla de Onésimo, Roa, San Esteban de Gormaz y Valbuena de Duero, entre otras muchas.

Los vinos elaborados en esta denominación de origen se encuentran entre los mejores de España y son fundamentalmente tintos, aunque también se producen rosados. El tipo de uva más empleado es la tempranillo (o tinta del país), pero también se utilizan, aunque en menor medida (apenas un 5%), otras como merlot, cabernet sauvignon y malbec. Entre los vinos podemos encontrar los siguientes tipos: tinto joven, crianza, reserva y gran reserva. Desde el joven, con una maduración en barrica inferior a un año, hasta el gran reserva, de 60 meses en barrica de roble, las variedades dan para todos los gustos.

Entre las bodegas de la ruta hay que destacar la bodega histórica Don Carlos, en Aranda de Duero, compuesta por una serie de galerías subterráneas excavadas durante los siglos xiii y xiv. La Bodega Emina, situada en Valbuena de Duero, posee un museo, sala de catas y restaurante, además de cursos de iniciación a la cata. También merece una visita el Lagar de Isilla, en Aranda, una finca de estilo colonial donde igualmente hay restaurante y alojamiento.

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Si optamos por la Ruta de Rueda, Toro y Arribes de Duero, descubriremos el gran auge que está teniendo la viticultura en estas tierras de Castilla y León. Actualmente existen un buen número de bodegas que lo atestiguan, además de sus denominaciones de origen, entre las que Tinta de Toro es una de las más importantes en España. Los vinos con este sello de calidad se elaboran en una serie de localidades de la provincia de Zamora bañadas por las aguas del Duero, entre las que cabe destacar Toro, La Bóveda de Toro y Morales de Toro. Los tipos de uva que se emplean son la tinta de Toro (tintos y rosados), la garnacha tinta (tintos y rosados), la verdejo y la malvasía castellana o doña blanca, ambas para blancos.

En Rueda (DO Rueda), la uva verdejo es cultivada con esmero y paciencia para la elaboración de vinos blancos de gran calidad. También se utiliza la sauvignon blanc, traída aquí hace siglos.

Por último, lindando ya con Portugal, se encuentra Arribes de Duero, donde el río ha formado, a lo largo de los siglos, grandes cortados y cañones que le dan al paisaje una majestuosidad impresionante y que ha dado lugar a la DO Arribes.

En la Ruta del Bierzo encontraremos unos vinos que, aunque no sean tan conocidos como los de Ribera del Duero o Toro, no por ello son de menos calidad. Esta zona se sitúa en el valle del río Sil, una tierra fértil y rica con unas características propias tanto del suelo –pizarra, granito y arena–, como del clima, pues está rodeada de montañas que protegen las vides del viento frío proveniente del Atlántico. Por lo general, estos vinos son elaborados en bodegas familiares, con la mencía, la uva tinta autóctona, que les da un sabor diferente y propio. Aunque también se utilizan uvas blancas como doña blanca y godello, y algunas uvas experimentales como tempranillo, merlot y cabernet sauvignon.

Recorrer los pueblos de la comarca del Bierzo y disfrutar de sus buenos platos acompañados de un buen vino de la zona será una experiencia inolvidable. Además tendremos la oportunidad de descubrir un extraordinario patrimonio cultural (Las Médulas, el Camino de Santiago, el románico…) y natural (la sierra de los Ancares, el valle de Valcarce, los montes Aquilianos…).